Cuando hablamos de agentes comerciales, tendemos a pensar en figuras masculinas.

Y en efecto: según el censo de Agentes Comerciales Colegiados de España uno de cada diez agentes comerciales colegiados son mujeres (11,9% mujeres frente al 88,1% hombres).
No se trata de una situación exclusivamente española sino que se repite en otros países donde este tipo de figura profesional está consolidada: en Italia, por ejemplo (uno de los países con mayor número de agentes comerciales a nivel europeo), las mujeres representan al 13% del total del gremio.

¿Por qué hay tan pocas agentes comerciales mujeres respecto a los agentes hombres?

Históricamente las mujeres han tenido más dificultades en el mundo profesional en cualquier sector: en lo que se refiere a las ventas hace tiempo viajar sola, pernoctar fuera del domicilio (en hoteles) y estar lejos de la familia (sobre todo de los hijos) no estaba bien considerado, además de que las mujeres difícilmente disponían de su propio coche.

Asimismo, la falta de garantías y derechos en lo que atañe a maternidad, lactancia y cuidado de menores, han obstaculizado la independencia de la mujer y, aunque hoy en día hayan mejorado, están todavía lejos de lo deseable, empujando a escoger entre familia o trabajo.

Igualmente, puesto que en el imaginario común la figura del agente todavía se asocia normalmente a un hombre, la mujer a veces puede tener más difícil lograr la confianza y la credibilidad de los clientes debido a prejuicios sobre todo en relación a cuestiones técnicas.

A pesar de estas y otras posibles causas de la disparidad de cifras en esta profesión (y en mi opinión la tradición tiene indudablemente un papel importante), en los últimos años se ha notado un ligero incremento en el número de agentes colegiadas mujeres, soportadas también por planes de ayuda y apoyo para el fomento del autoempleo femenino.
Esta tendencia al alza, aunque gradual, me parece muy interesante y evidencia la fuerte motivación de estas mujeres para trabajar en un sector todavía tendencialmente masculino.

Paralelamente, por nuestra parte, hemos comprobado cómo algunas empresas buscan expresamente agentes mujeres: en efecto, hay estudios que evidencian, entre las demás cualidades femeninas, un enfoque más diplomático, capacidad de comunicación y persuasión, empatía, flexibilidad, capacidad de escucha y diligencia, todas características que en mi opinión se pueden adaptar muy bien a la venta comercial.

¿Nos espera por lo tanto un escenario cada vez más “rosa” entre los agentes? Quizás…

Aunque al final, independientemente de todo, está claro que las ventas no entienden de géneros sino de resultados: por esta razón entre los criterios de selección lo que debería prevalecer sin duda es la profesionalidad, la experiencia y la destreza de cada uno, para que el trabajo conjunto de agente-empresa lleve a ambos hacia el éxito.

Y vosotros, ¿qué opináis?

 

 

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