Si hace unas semanas me hubieran preguntado si el Brexit podría tener efectos positivos para el colectivo de los agentes comerciales hubiera dicho tajante que no: una mayor regulación y la adición de trabas burocráticas y comerciales parece signo inequívoco de un empeoramiento en toda relación comercial.

El caso es que una de las primeras medidas del gobierno de Mr. Johnson abre la puerta a un escenario diferente. La Unión Europea es muy recelosa a cualquier medida de apoyo a empresas privadas por parte de instituciones públicas. Conseguir un mercado intracomunitario lo menos intervenido y más “justo” posible es el objetivo. Con Reino Unido fuera de la Unión estas trabas desaparecerán y la capacidad de las instituciones británicas para intervenir en la economía se multiplicará.

Hace unas semanas hemos conocido la intención del gobierno inglés de rescatar la línea aérea regional Flybe (con sede en Exeter). Dentro del marco de la UE una intervención directa en este sentido generaría muchísima controversia y sería de difícil aplicación, pero fuera del marco comunitario el gobierno podrá decidir qué acciones tomar de forma mucho más libre, de hecho, los límites de la intervención es probable que los establezca el poder de presión de la competencia (encabezada por el grupo IAG).

Una conclusión inesperada, al menos para mí, es que parece bastante probable que en la hoja de ruta del gobierno tory se incluyan medidas de apoyo directo a las empresas británicas. Es cierto que este tipo de medidas parecen contrarias al manual conservador y que rara vez generan mejoras en el largo plazo, pero sí que ayudarán a generar la falsa idea de que la economía británica ha salido reforzada con el Brexit, aspecto clave para que el partido conservador mantenga en los próximos años el aplastante control del parlamento que posee actualmente.

El hecho de que las empresas británicas puedan recibir en los próximos años ayudas y apoyo para facilitar la exportación a la Unión Europea parece ahora un futuro bastante probable (ayudas seguramente sobre-dimensionadas y desde luego no justificables dentro del ámbito de la UE). De confirmarse este escenario, no me quedan dudas de que se generarán numerosas oportunidades comerciales y de representación para introducir o aumentar la presencia comercial de empresas británicas en el mercado español.

El impacto de estas medidas es a día de hoy incuantificable ya que desconocemos cuáles serán los aranceles, las trabas comerciales y demás regulaciones que acabarán lastrando las relaciones comerciales entre Reino Unido y Europa; pero creo que un rayo de luz se cuela en el gris horizonte. Si eres agente comercial te recomendaría que incluyeras retomar el inglés entre los propósitos para año nuevo…

 

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