Antes de que llegaran los confinamientos, el teletrabajo, los ERTEs y las desescaladas, la primera gran consecuencia económica que sufrimos en España por el COVID fue la cancelación del Mobile WorldCongress, que debía celebrarse en Barcelona entre el 24 y el 26 de febrero.

Parece que hace un siglo de aquello, pero cuando la primera gran empresa anunció su intención de no acudir (la espita la abrió LG el 5 de febrero) muchos recibimos esas noticias con incredulidad, extrañeza y preocupación. Con la información que disponíamos en España a principios de febrero esas medidas parecían desorbitadas, pese a eso, las cancelaciones fueron aumentando hasta que el propio MWC decidió finalmente suspender y posponer la edición 2020.

A toro pasado, quizás deberíamos dar gracias a esas grandes empresas que decidieron anteponer criterios de seguridad a criterios económicos, aunque con ello provocaran la cancelación del MWC. En cualquier caso, me genera mucha incertidumbre el horizonte que se ha abierto desde entonces. ¿Estamos viviendo el fin de las Ferias tal y como las conocemos?

Durante los años previos a la pandemia hemos vivido una gran concentración de Ferias, mientras que los eventos locales o muy especializados han tendido a desaparecer, a agruparse o a celebrarse bianualmente para seguir siendo relevantes. La situación varía en función de los sectores, pero en general esta tendencia está bastante generalizada. En la actualidad hay menos Ferias realmente relevantes y la inversión necesaria para asistir a ellas debido a la demanda existente suele ser alta.

Paralelamente las grandes marcas con recursos y presencia mediática suficiente han sustituido habitualmente las Ferias por Eventos Propios para el lanzamiento y la presentación abriendo un nuevo camino para la comunicación de las empresas. Actualmente, en determinados sectores es habitual que el referente del mercado no esté presente en las Ferias o lo esté de forma testimonial (perdiendo las Ferias parte de su utilidad -Benchmarking-), demostrándose además que existen alternativas para ser relevante dentro de un sector.

Con las restricciones en los movimientos de personas, las trabas físicas para una comunicación cara a cara fluida y las nuevas opciones de comunicación en remoto que nos abren las nuevas tecnologías (no sólo programas para realizar reuniones y videoconferencias sino también redes sociales, plataformas para la celebración de eventos virtuales…) creo que es positivo abrir una reflexión sobre el futuro de las ferias sectoriales. Puede que esta reflexión no sea ni la más importante ni la más urgente cuando hablamos de una pandemia, pero las Ferias han sido hasta ahora una herramienta esencial para agentes comerciales y para empresas, y no sé si es realista pensar que van a volver con la misma fuerza en el futuro. En cualquier caso, cuesta creer que los agentes y las empresas vayan a perder sin más las herramientas que proporcionan las Ferias: encuentros masivos con clientes y colegas, punto de encuentro y reunión de agentes y mandantes…

Creo que nuestra opinión en estos momentos estará sesgada por el pesimismo generalizado que vivimos, no solo parece claro que la situación va a empeorar en el corto plazo, sino que en los medios de comunicación ya se habla de cuándo llegará la próxima pandemia, algo sorprendente cuanto en teoría estamos aprendiendo y estableciendo las bases para controlar y minimizar situaciones similares en el futuro. Es cierto que hemos tenido varias alertas sanitarias en los últimos años -ébola, gripe aviar, MERS, SARS-, pero su impacto mucho más contenido a nivel global creo que no modifico nada; mientras que el impacto económico que está produciendo el COVID19 creo que nos va a obligar a rediseñarnos.

El Coronavirus es una pandemia con una dimensión desconocida por nuestra generación y me da la sensación de que va a cambiar muchos de nuestros hábitos, rutinas y formas de trabajar.

¿Creéis que realmente será el fin de las Ferias Sectoriales?

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